Reconocí las calles por las que habíamos transitado esa misma mañana, cuando me sentía enfadada porque ese día no iba a salir tal y como había planeado. Cuando regrese a mi vida normal, lo que sea que eso signifique, las personas a las que veo casi cada día me preguntarán por este viaje, por esta obra, por estos versos. Yo les hablaré de ti, de lo intenso que ha sido estar contigo frente al mar de grúas y los peces de colores. No les diré que te has muerto, no se lo pondré tan fácil. Ellos querrán saber antes otras cosas. Las cosas que te definen frente a ellos, las casas en las que vivimos, la ropa que compramos, la fe que profesamos, los hijos que no tenemos, las historias de desamor, las derrotas, los triunfos; pero yo no les diré una sola palabra acerca de esto. Les diré que eres cantante y que tu voz es de terciopelo azul, como esos clichés que encierran tantas verdades. Les hablaré de las contradicciones, de querer una cosa y apostar por otra. Les daré pistas sobre el vello bajo tu ombligo para alimentar sospechas y permitirles comenzar a justificar lo bien que lo hacen ellos desde que a los nueve años tomaron sus primeras decisiones y nadie les avergonzó en los vestuarios.